José Antonio Ricalde Osorio MBA
ANTECEDENTES
No cabe duda
que el sector bancario y financiero islámico se encuentra en auge. Prueba de
ello es que desde la creación del Dubái Islamic
Bank en 1975 y con dinero de los países producto del petróleo, existen en
la actualidad alrededor de 400 instituciones en más de 75 países. Estos últimos
administran activos por más de un trillón
de dólares, con un crecimiento anual del 15 %. La mayor concentración se ubica en el Medio Oriente
y en el sudeste asiático, cuyos centros más grandes están situados en países
como Baréin y Malasia, así como en otras regiones como EE.UU. y Europa.
Los
servicios financieros son provistos en cumplimiento de la ley islámica o Sharia[1].
La banca compatible con la anteriormente
mencionada ley representó en los últimos años más del 50% de los activos
bancarios en la región del Golfo Pérsico.
La
empresa norteamericana calificadora de riesgo Standard & Poor’s estima que alrededor de US$ 750 000 millones en activos (monto superior
al PBI de Australia) son gestionados por la Sharia.
Por su parte, el Banco Mundial ha reportado que más de 300 instituciones están
prestando servicios financieros según la ley islámica. Más interesante aún, el sector financiero
regulado por dicho código no se limita a los mercados musulmanes, ya que los
actores globales que se han unido a esta tendencia son bancos tales como Citigroup, The Hong-Kong and Shanghai Banking Corporation Ltd. (HSBC), Deutsche
Bank, Standard Chartered y ABN Amro, habiendo creado unidades
financieras islámicas como por ejemplo, Citi
Islamic y HSBC Amanah.
La industria de la banca Sharia está conformada actualmente por más
de 500 instituciones repartidas en 75 países. Entre los 292 bancos islámicos, 115
compañías financieras y 118 compañías aseguradoras, se estima que sus activos
totales superaron los 500 millones de dólares en el 2007 a un billón en el 2010,
cuadriplicando así su tamaño en tan sólo tres años.
El sistema bancario islámico
también se ha extendido, aunque de manera más paulatina en el norte de África y
en Asia, regiones donde convive con la banca tradicional. En los últimos
tiempos, debido al creciente número de musulmanes en Europa y en otras partes
del mundo, los servicios financieros islámicos han trascendido más allá del
mundo musulmán y son ofrecidos no solo por bancos islámicos, sino también por
sus filiales en instituciones financieras internacionales clásicas como HSBC o BNP Paribas, que proporcionan a sus clientes productos financieros acordes
a los principios de la Sharia. En la actualidad, diversos bancos prestan
servicios de este tipo en bancos localizados en países como Alemania, Canadá,
China, EE.UU. India, Japón, Luxemburgo, Suiza y el Reino Unido.
¿Buena
para el crecimiento? La expansión de la banca islámica puede estimular el
crecimiento en los países con población musulmana y no musulmana
Respecto a los países
islámicos, muchos de estos no cuentan con ingresos suficientes y aún se
encuentran en vías de desarrollo. Amplios grupos de la población musulmana no
tienen acceso adecuado a servicios bancarios y en muchos casos esto se debe a que
la población creyente no está dispuesta a colocar sus ahorros en un sistema
financiero tradicional que va en contra de sus principios religiosos.
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Características
de la banca islámica
Las normas de la Sharia
prohíben recibir o pagar intereses, ya que se considera inmoral obtener
ganancias del intercambio de dinero. Toda operación financiera debe estar
basada en una actividad económica. De esta manera, se prohíbe invertir en
negocios relacionados con el tabaco, alcohol, juego y armamento.
Los
bancos islámicos están al servicio de los clientes musulmanes, pero no son instituciones
religiosas. De hecho, son intermediarios que tratan de maximizar sus
beneficios entre ahorradores e inversionistas y además, ofrecen servicios
bancarios tradicionales. Sin embargo, las limitaciones a las que se
enfrentan estos bancos son diferentes y se basan en la ley islámica.
Las
cuatro características especiales de la banca islámica son las siguientes
que se presentan a continuación:
•
La prohibición del interés (Riba): esta es la principal
diferencia entre los bancos islámicos y los bancos tradicionales. El Islam
prohíbe la Riba porque considera
que las tasas de interés son una forma de explotación que es incompatible
con el concepto de equidad.
• La prohibición de los juegos de azar (Maysir) y el riesgo (Gharar):
La banca islámica prohíbe aumentar la riqueza mediante la especulación, en
lugar del esfuerzo productivo. Maysir se refiere a la incertidumbre
inevitable; por ejemplo, jugar en un casino. Un ejemplo de Gharar consistiría
en emprender una actividad empresarial sin contar con suficiente información.
•
Prohibición de las actividades ilícitas (Haram):
Los bancos islámicos pueden financiar solamente actividades lícitas (Halal). No deben prestar dinero a empresas
o individuos que participen en actividades que perjudiquen a la sociedad o que
están prohibidas por la ley musulmana.
•
Pago de una parte de las ganancias de un banco para beneficiar a la
sociedad (Zakat): Los musulmanes creen en
la justicia y la igualdad de oportunidades (y en consecuencia, no en los
resultados). Una manera de alcanzar este objetivo es redistribuir el
ingreso para proporcionar un nivel de renta mínima a los pobres. Zakat es uno de los cinco principios
básicos del Islam. En los países donde el Estado no lo recauda, los bancos islámicos
contribuyen directamente a las instituciones islámicas religiosas.
|
Desarrollo
del sector financiero y el crecimiento y desarrollo económico
La bibliografía demuestra que
existe una estrecha correlación entre el desarrollo del sector financiero y el
crecimiento. Los países cuyos sistemas financieros ofrecen una variedad de
servicios tienden a crecer con mayor rapidez. Los bancos, ya sean islámicos o
tradicionales, desempeñan un papel económico fundamental como intermediarios financieros
y facilitadores de pagos. Asimismo, estimulan el ahorro y una asignación
eficiente de los recursos.
A nivel mundial, los activos
de los bancos musulmanes han aumentado a tasas de dos dígitos en la última
década, y en comparación con los bancos tradicionales, esta banca es una
alternativa cada vez más visible en los países islámicos y en los países con
amplia población musulmana.
Orígenes
y auge de la banca islámica
Hace cuatro décadas la banca
islámica surgió a una escala modesta para llenar un vacío en un sistema bancario
que no satisfacía las necesidades de los musulmanes. Dos eventos resultaron cruciales
para su desarrollo, los cuales se mencionarán a continuación.
En primer lugar, a principios
de los años sesenta la aparición de instituciones de micro-financiamiento que
respetaban los principios de la banca islámica demostró la viabilidad de las
finanzas islámicas. Estos experimentos dieron fruto y se expandieron a regiones
como Indonesia, Malasia y África subsahariana.
En segundo lugar, el apoyo vertical ofrecido después de la creación del Banco Islámico de
Desarrollo en Yidda, Arabia Saudita en 1975, estimuló aún más la expansión de
la banca islámica. En sus orígenes, la banca islámica requirió muchas
interpretaciones de la ley islámica por parte de académicos islámicos. En los
primeros años, los instrumentos básicos de implementación —como la legislación
que permitía la creación de estos bancos y la capacitación de personal— fueron
algunos elementos clave de la expansión de la banca islámica. Hoy en día se han
producido rápidas innovaciones y mejoras en la regulación de la gestión de
liquidez y la contabilidad.
El desarrollo de los Sukuk (bonos islámicos) también ha
revolucionado las finanzas islámicas en los últimos años: el Islam prohíbe los
bonos tradicionales con interés fijo. Gracias al uso de técnicas complejas de
ingeniería financiera, los Sukuk se
han convertido en instrumentos financieros de una industria multimillonaria.
El aumento de los precios del
petróleo desde el 2000 ha actuado también como catalizador, contribuyendo a una
transferencia enorme de recursos hacia los principales países productores de dicha
materia prima, los cuales han tendido más a adoptar la banca islámica. En la
última década, los activos de este sector económico crecieron a un 15% anual, en
promedio, y los activos totales de las más de 300 instituciones islámicas
ascienden a cientos de miles de millones de dólares. Es necesario enfatizar que
las dos terceras partes de los bancos islámicos están en el Oriente Medio y en
el norte de África, y el resto se ubican principalmente en el Asia sudoriental y
en la África subsahariana. No obstante, incluso en los países con diversos
bancos islámicos, el desempeño de estos últimos se ve eclipsado por los bancos
tradicionales. En la región del Golfo, los bancos musulmanes —en términos de
activos— representan una cuarta parte de la industria.
Banca islámica y
desarrollo
La expansión de la banca
islámica ha contribuido al desarrollo económico de dos maneras principales. Un
beneficio fundamental ha sido la mayor intermediación financiera. En las
regiones islámicas existen amplios grupos de la población que no utilizan los
bancos tradicionales. El mundo islámico, en su conjunto, posee un nivel
inferior de desarrollo financiero que otras regiones, en parte debido a que los
bancos tradicionales no satisfacen las necesidades de los musulmanes creyentes.
Esta “falta de acceso adecuado a servicios bancarios” significa que el ahorro
no se utiliza de la forma más eficiente posible. Además, dado que la banca islámica exige a
los prestamistas y prestatarios compartir el riesgo de pérdidas, brinda un
mecanismo de absorción de shocks que resulta esencial en las economías en
desarrollo. Estas economías —tanto en Oriente Medio, África o Asia Oriental—
suelen ser grandes productores de materias primas no diversificadas
(principalmente petróleo), que están sujetas a ciclos de auge y caída y a
fluctuaciones de los precios de importación y exportación. La mayor parte tiende a aplicar regímenes de tipos
de cambios fijos o muy dirigidos, por lo que el tipo de cambio tiene menos
capacidad para absorber shocks.
Desarrollo de la
banca islámica
La banca islámica
probablemente seguirá creciendo, debido a que muchos de los 1.600 millones de
musulmanes en todo el mundo no tienen acceso adecuado a servicios bancarios. Es
esencial comprender cómo se desarrolla esta banca para ayudar a la formulación
de recomendaciones de política. Con este fin, se estiman los factores que
explican la difusión de la banca islámica en todo el mundo utilizando una
muestra de 117 países entre 1992 y 2006. También se comprueba si esta sustituye - o complementa - a la banca tradicional.
Se observa que la probabilidad
de desarrollo de la banca islámica en un determinado país aumenta con la
proporción de musulmanes en la población, el ingreso per cápita, el precio del
petróleo y la estabilidad macroeconómica. La proximidad a Malasia y Baréin (dos
importantes centros financieros islámicos) y la integración comercial con los
países de Oriente Medio contribuyen a este desarrollo.
Las tasas de interés afectan
negativamente al desarrollo de la banca islámica, lo que refleja el criterio de
referencia implícito que estas plantean para los bancos islámicos. Aunque los
musulmanes devotos tienen cuentas únicamente en bancos musulmanes, otros
consumidores colocan sus ahorros sobre la base de las tasas de interés fijadas
por los bancos tradicionales. Las altas tasas de interés frenan el desarrollo de
la banca islámica y elevan el costo de oportunidad de colocar ahorros en bancos
islámicos para los creyentes menos devotos de esta religión (y las personas de
otras religiones que se sienten cada vez más atraídas por la banca islámica).
No obstante, se observan
algunos resultados imprevistos. En primer lugar, los bancos islámicos crecieron
más rápidamente en países con sistemas bancarios establecidos. Este tipo de bancos ofrece productos no
proporcionados por los bancos tradicionales y, por lo tanto, es un complemento,
y no un sustituto de los bancos tradicionales.
En segundo lugar, se observa
que la calidad de las instituciones de un país, como el Estado de derecho o la
calidad de la burocracia, no es estadísticamente significativa para explicar el
desarrollo de la banca islámica. Esto no ocurre en el caso de la banca
tradicional. Como la banca musulmana se basa en la Sharia, apenas se ve afectada por el funcionamiento de las
instituciones débiles; las disputas pueden resolverse con arreglo a la
jurisprudencia islámica.
En tercer lugar, los ataques
del 11 de septiembre de 2001 contra Estados Unidos no fueron un factor
importante en la difusión de la banca islámica. Estos eventos simplemente
coincidieron con el aumento de los precios del petróleo, que parece el
verdadero motor del crecimiento de la banca previamente mencionada.
Si
bien es cierto que Sharia prohíbe
pagar y recibir intereses, ello no significa que impida ganar dinero o promueva
el retorno a una economía basada solo en efectivo o trueque.
La creciente
riqueza derivada del petróleo, cuya cotización esta al alza en la zona del Golfo,
lo que origina un incremento enorme de la demanda de inversiones (US$ 105,37 el
barril al 30/06/2014. Fuente: Bloomberg).

La competitividad de muchos de los productos que atraen a inversionistas musulmanes y no musulmanes.
No
obstante y pese a su rápido crecimiento, la banca islámica todavía es limitada
si la comparamos con las instituciones del sistema financiero tradicional.
Sin
embargo, es importante destacar que el sistema permite:
- Estimular a todas las partes de una operación financiera y compartir riesgos, ganancias y pérdidas.
- Los depositantes en la banca islámica se asemejan a los inversionistas o accionistas que obtienen dividendos cuando el banco obtiene ganancias, como también pierden parte de sus ahorros si registra pérdidas.
- En los préstamos comerciales, los beneficios, o en su caso la pérdidas, son compartidos entre el banco y el cliente que presenta un proyecto para obtener apalancamiento financiero.
La lógica radica en vincular
el rendimiento a la productividad y a la calidad del producto. Con ello se
asegurará una distribución más equitativa de la riqueza.
PRODUCTO FINANCIEROS
Los
bancos islámicos ofrecen a sus depositantes cuatro tipos de productos:
La cobertura y magnitud en los países en donde opera la banca islámica varían considerablemente según los siguientes casos:
a.
Cuando
el sistema es íntegramente islámico, tal como en países como Irán y Sudán.
b. Cuando
coexisten los sistemas islámico y tradicional, tal como en países como Indonesia,
Malasia, Pakistán y Emiratos Árabes Unidos.
c.
Otros
países con poca presencia de bancos islámicos.
La
tendencia actual es la separación entre la banca musulmán y la banca tradicional. Sin embargo, algunos países permiten que este
último sector establezca ventanillas islámicas, lo que despeja el camino a la
participación de algunos de los mayores bancos internacionales. Cabe mencionar
en este sentido, que algunos bancos tradicionales en EE.UU y Europa hayan
abierto ventanillas islámicas.
El
mercado internacional de bonos islámicos se divide en bonos soberanos y bonos
de empresas o Sukuk (pagares islámicos),
área innovadora y de veloz crecimiento. La ventaja del Sukuk radica en que su precio es competitivo como estructura para mitigar
el riesgo. Fue en 2001 cuando la agencia monetaria de Baréin emitió este título
con vencimientos a 3 y 5 años, siendo la mayoría de las emisiones sobre suscritas.
Catar emitió US$ 700 millones en títulos denominados Qatar Global Sukuk, con vencimiento a 7 años,
la mayor emisión de la historia al día de hoy.
ÍNDICES
Respecto
a la renta variable, en 1999 se crearon dos índices para establecer un
indicador de referencia de los precios de las acciones de instituciones
financieras islámicas:
- Dow Jones Islamic Market (DJIM) en Baréin.
- Financial Times Stock Exchange Global Islamic Index Series (GIIS).
INSTRUMENTOS FINANCIEROS ISLAMICOS
Aunque
son simples en su concepto, pueden complicarse en la práctica, en vista de que
algunos bancos combinan aspectos de dos tipos o más tipos de instrumentos para
adecuarlos a las necesidades del cliente.
Instrumentos de deuda
Instrumentos de cuasi-deuda
Ijara es un contrato de arrendamiento por el que una parte arrienda un activo a un plazo e importe específicos. El titular del activo (el banco) asume todo el riesgo asociado con la titularidad. Asimismo, el activo puede venderse a un precio de mercado convenido. Este contrato puede estructurarse como uno de arrendamiento y compra, por el cual cada pago de arrendamiento incluye el pago de una parte del precio de compra convenido por un plazo que cubra la vida prevista del activo.
Ijara es un contrato de arrendamiento por el que una parte arrienda un activo a un plazo e importe específicos. El titular del activo (el banco) asume todo el riesgo asociado con la titularidad. Asimismo, el activo puede venderse a un precio de mercado convenido. Este contrato puede estructurarse como uno de arrendamiento y compra, por el cual cada pago de arrendamiento incluye el pago de una parte del precio de compra convenido por un plazo que cubra la vida prevista del activo.
Instrumentos de participación
en ganancias y pérdidas
Musharaka es un contrato de participación en el capital, en virtud del cual un banco y su cliente hacen un aporte conjunto para financiar un proyecto. La titularidad se distribuye según la participación en la financiación.
Musharaka es un contrato de participación en el capital, en virtud del cual un banco y su cliente hacen un aporte conjunto para financiar un proyecto. La titularidad se distribuye según la participación en la financiación.
Otros productos financieros
que se han creado recientemente se vinculan a la negociación e inversión en
acciones y bonos, los Takafut/re-Takaful o seguros y
reaseguros islámicos, los préstamos sindicados y los planes musulmanes de
inversión colectiva, así como otros productos de gestión de patrimonio y
activos

Según
un estudio sobre este tipo de banca realizado por la firma de consultoría de alta
dirección McKinsey & Co., un 50% de los encuestados en los países donde
la banca islámica está más desarrollada, preferiría un producto islámico frente
a uno convencional sin llegar a sacrificar rentabilidad. Por lo tanto, aunque
el reto es considerable, la recompensa en el mediano y largo plazo puede ser
muy atractiva para aquellos agentes que deseen aumentar su cifra de negocio.
DEBILIDADES EN EL DESARROLLO
DEL MERCADO DE INSTRUMENTOS MONETARIOS
El
diseño de instrumentos islámicos para operaciones a la vista ha resultado
conceptualmente difícil, dado que en países con los dos sistemas bancarios a los
que nos hemos referido previamente, la ausencia de valores no remunerados ha
limitado el alcance de la gestión monetaria. La dificultad de definir tasas de
rendimiento para dichos instrumentos ha restringido el desarrollo de mercados a
la vista e interbancarios.
Es
importante mencionar que el desarrollo de estos mercados es indispensable para
la conducción de la política monetaria y la profundización del mercado
financiero. El desarrollo inadecuado o la ausencia de estos mercados en muchos
países limitan la intervención de los bancos centrales, a través de
instrumentos indirectos y, en algunas ocasiones, han estimulado el uso de
controles directos sobre el crédito.
REGULACIÓN Y SUPERVISIÓN DE
LAS FINANZAS ISLÁMICAS
El
desarrollo de un marco de gestión, supervisión y regulación de la banca
islámica es uno de los mayores desafíos, en vista de que no existe un enfoque
común entre los países con banca musulmana.
Los
bancos islámicos deberían guiarse por un
régimen de supervisión y regulación totalmente distinto al de los bancos
tradicionales.
Se
reconoce la peculiaridad de las actividades de los bancos islámicos, para
favorecer su inclusión bajo el mismo régimen aplicable al de los bancos
tradicionales, con leyes modificaciones y pautas específicas establecidas en
circulares del Banco Central correspondiente,
que son el caso de países como Baréin y Qatar.
ESTANDARIZACIÓN Y SUPERVISIÓN

En este sentido, diversos países e instituciones han adoptado las normas de contabilidad de la AAOIFI, que complementan las normas internacionales de información financiera. Asimismo, la IFSB promueve el desarrollo prudente y trasparente de un sector de servicios financieros islámicos y brinda asesoramiento sobre la supervisión y regulación eficaz de instituciones que ofrecen los productos financieros de dicho sector. La Junta elaboró recientemente normas sobre niveles de capital mínimo y gestión de riesgo y avanza en la formulación de normas de gestión empresarial. Elaboradas y aceptadas, estas normas internacionales ayudarán a los supervisores a lograr la solvencia, estabilidad e integridad del sistema financiero islámico.
EN DEBATE
El
hecho de que los bancos islámicos no separen la gestión de fondos e inversiones
de la banca tradicional, sigue siendo objeto de debate. Desde la perspectiva de
la supervisión, los bancos musulmanes se comparan a menudo con la banca tradicional
y con los fondos de inversión, lo que pude causar dificultades técnicas a los
reguladores y supervisores.
Algunos
analistas también sostienen que un marco normativo adecuado para la banca islámica debe hacer mayor hincapié
en la gestión de riesgo operativo y en la divulgación de información que la
banca tradicional, argumento que se basa en la naturaleza especifica del perfil
de riesgo de la intermediación financiera islámica vinculada a las formas de
financiación, con o sin participación en ganancias y pérdidas (G&P). El riesgo de inversión se considera el más crítico
de los riesgos que afectan a las actividades de G&P de la banca islámica.
OBSTÁCULOS ADICIONALES
× Recopilación
de información
Los bancos centrales de países
como Baréin, Malasia y Turquía han empezado a elaborar un capítulo sobre bancos
islámicos en sus informes anuales, colocándolos en un grupo separado con datos
agregados, brindando información sobre el tamaño y crecimiento de la banca
islámica en el país. Evidentemente, es necesario un esfuerzo multilateral para
recopilar y consolidar la información de distintos países.
× Mercado
de capital
Los mercados para los
instrumentos islámicos y los valores públicos aún carecen de profundidad y el
mercado financiero islámico internacional todavía se encuentra en una etapa de
desarrollo. El sector debe mejorar la gama y complejidad de las clases de
activos y pasivos y desarrollar nuevos instrumentos y técnicas financieras que
permitan a los bancos islámicos diversificar sus balances. Adoptar una posición
común sobre ciertos instrumentos financieros ayudaría a desarrollar el sistema
financiero musulmán y a mejorar su competitividad mundial.
El
auge en indonesia (en color blanco) de la llamada banca Sharia o banca islámica es imparable: estudios realizados prevén
que el sector crezca 35% este año y cada vez son más los musulmanes deseosos de
cumplir con los preceptos del Corán también en su economía.
En el país con
mayor número de musulmanes del mundo, los bancos islámicos apenas existían hasta
hace apenas cuatro años, pero desde que el consejo de Ulemas de indonesia emitió en 2003 una “fatwa” (decreto islámico), declarando los intereses bancarios un “beneficio
ilegal”, el sector no ha hecho más que
crecer. Aunque el porcentaje de fondos
que gestionan los bancos islámicos es aún mínimo, el Gobierno y el Banco de Indonesia
miran con buenos ojos esta tendencia y han tomado medidas en los últimos años para
dar un impulso al sector.
El
director de Departamento de “Banca Sharia”
del Banco de Indonesia, Harisman Sidi, confirmó en una conferencia celebrada en
Medan, Sumatra, que la economía creció 35%.
El
Banco Central de Indonesia se ha comprometido a promover el desarrollo del
sector y se ha marcado el objetivo que la cuota de mercado de la banca
islámica, que a fines del 2006 contaba con tan sólo 1,53% de los depósitos en
instituciones financieras indonesias, alcance un 8% en el 2013.
Cada
vez son más las voces que piden al gobierno indonesio transferir los fondos
públicos destinados a la peregrinación a La Meca, los fondos de educación y los
fondos de compañías estatales a los bancos islámicos.

Fue
una iniciativa del gobierno indonesio emitir por primera vez “bonos islámicos”,
conocidos como Sukuk, que se
venderían en el exterior para atraer a los grandes capitales generados por el
petróleo en el Golfo Pérsico.
El
vicepresidente indonesio, Jusuf Kalla, ha manifestado que el sistema bancario
acorde con la Sharia es el mejor
sistema para crear bienestar y prosperidad para el pueblo, ya que está basado
en el concepto de fraternidad y agregó que mientras los bancos tradicionales
están basados en el principio de “el dinero llama al dinero”, los bancos
islámicos buscan el bienestar del pueblo y se basan en un concepto de justicia
por el que las G&P son compartidas. El principio de la fraternidad ha hecho
que el sistema de la Sharia ya no sea
un monopolio del islam y que sea aplicado también por bancos no musulmanes, por
ejemplo, en Londres.
En
la actualidad Indonesia cuenta con 21 bancos, 40 aseguradoras, 7 compañías
financieras y 18 fondos de inversión que cumplen con los preceptos islámicos;
en 2013 lograron atraer depósitos por encima de los US$ 5,000 millones.
La
carrera para atraer clientes, musulmanes o no, interesados en este concepto de
banca, la está ganando por el momento el Banco Niaga, que ha abierto siete
sucursales Sharia y ofrece estos
depósitos también en otras 43 de sus oficinas y a través de banca electrónica. El director de la banca islámica de dicha
entidad, Ari Purwandono, declaró recientemente que el banco tiene como objetivo
incrementar este año sus cuentas islámicas de las 3,000 actuales a 12,500 y
remarcó que los fondos de inversión musulmanes han estado entre los que más
beneficios han dado del país.
PUESTOS A PRUEBA
Los
bancos de este sector fueron más resistentes que los bancos tradicionales
durante la última crisis financiera mundial.
¿Hubo diferencias en el desempeño de los dos tipos de bancos durante la
crisis financiera?, ¿por qué? y ¿qué retos revela la crisis para los bancos
islámicos?
Usando
datos correspondientes a 2007–2010 y extraídos de aproximadamente 120 bancos musulmanes
y bancos tradicionales en ocho países — Arabia Saudita, Baréin, los Emiratos
Árabes Unidos, Jordania, Kuwait, Malasia, Qatar y Turquía— se observaron cuatro
indicadores: rentabilidad, préstamos, activos y calificaciones externas.
EL MODELO BANCARIO ISLÁMICO
El
principio fundamental de las finanzas islámicas es la justicia, la que se logra
ante todo distribuyendo el riesgo. Las G&P deben ser compartidas, de ahí
que se prohíba el cobro de intereses.
Mientras
que la intermediación convencional se basa principalmente en la deuda y la
transferencia del riesgo, la intermediación musulmana se basa en los activos y
en la distribución del riesgo. Es decir, como en los bancos islámicos la inversión
gira en torno al intercambio o la propiedad de activos, sus productos se
aproximan más a la economía real que los productos teóricos o virtuales de los bancos
tradicionales.
Durante
el auge de 2005 a 2007, este tipo de bancos de dogma árabe fue mucho más
rentable que los convencionales. En dicho período, el crecimiento medio anual
del PBI real de los países de la muestra fue de 7,5%, antes que se desacelerara
a 1,5% durante el 2008-2009. Si esto se debió a una mayor toma de riesgos;
cabría esperar una mayor disminución de la rentabilidad de los bancos islámicos
durante la crisis que comenzó a finales del 2007.
Las
características del modelo operativo de los bancos islámicos ayudaron a
resguardar la rentabilidad de dichos bancos. Concretamente, las carteras de
inversión más pequeñas, el menor apalancamiento y los principios de la Sharia —que prohíben las operaciones con
los instrumentos que perjudicaron a los bancos tradicionales (obligaciones de
deuda garantizada y swaps de
incumplimiento crediticio— contribuyeron en conjunto al mejor desempeño de los
bancos musulmanes ese año.
Sin
embargo, ciertas deficiencias en la gestión de riesgo de algunos bancos
islámicos hicieron que su rentabilidad disminuyera más que la de los bancos
tradicionales. Hubo países en que los deficientes resultados del 2009 se
debieron a concentraciones excesivas en ciertos sectores o tipos de
prestatarios. En algunos casos, los reguladores exacerbaron el problema al
dejar a ciertos bancos exentos de los límites de concentración; no obstante, esta
concentración se observó en unos pocos países.
La
rentabilidad de los bancos islámicos durante el ciclo económico (2005–2009)
fue, en promedio, mayor que la de los bancos tradicionales, pero la diferencia del
impacto acumulado de la crisis (2008–2009) en la rentabilidad de los dos grupos
fue insignificante.
FACTOR DE ESTABILIDAD
Durante
los últimos cinco años, el crecimiento del crédito de los bancos islámicos fue
en promedio el doble que el de sus pares bancos tradicionales en casi todos los
países. Esto apunta a que la cuota de mercado de los bancos musulmanes
probablemente seguirá creciendo, pero también a que dichos bancos contribuyeron
más a la estabilidad macroeconómica y financiera al haber ofrecido más crédito.
Curiosamente, a escala mundial y en la mayoría de los bancos, el fuerte
crecimiento del crédito estuvo seguido de una desaceleración brusca, pero no así
en los bancos islámicos. Dado que el crecimiento vigoroso del crédito a veces
supone la relajación de las normas de suscripción, nos parece que este es un
aspecto que merece la atención de los supervisores.
Asimismo,
los activos de este tipo de bancos crecieron, en promedio, más del doble que
los de los bancos tradicionales, pero empezaron a desacelerarse hacia el 2010. Eso indica que los bancos islámicos se vieron
menos afectados por el desapalancamiento. El crecimiento más lento en 2010
podría obedecer al peor desempeño de los bancos islámicos o al hecho que el
apoyo de liquidez mediante depósitos del gobierno es más fácil de dirigir hacia
los bancos tradicionales.
La
recalificación del riesgo de la banca musulmana corroboró los estudios
realizados, ya que en general situó su riesgo en un nivel inferior o similar al
de los bancos tradicionales (salvo en el caso de los Emiratos Árabes Unidos).
RETOS QUE ES NECESARIO ABORDAR
La
crisis mundial demostró la resistencia de los bancos islámicos, pero también
dejó al descubierto algunas cuestiones importantes que deberán resolverse para
que estos sigan creciendo a un ritmo sostenible.
Hace falta una infraestructura para la gestión del riesgo
de liquidez. Al
depender más de los depósitos al por menor, los bancos musulmanes disponen de
fondos más estables, pero enfrentan dificultades fundamentales a la hora de
gestionar la liquidez:
·
Un
mercado monetario poco profundo debido al escaso número de participantes.
·
Falta
de instrumentos que podrían servir de garantía para préstamos o venderse en la
ventanilla de descuento del Banco Central.
Ante
esto, algunos bancos islámicos han optado por sacrificar la rentabilidad a
favor del exceso de liquidez, manteniendo en sus balances activos más líquidos
pero menos productivos que los préstamos y otros valores. Con un 40% más de
liquidez que los bancos tradicionales, los bancos islámicos mitigaron los
riesgos de liquidez durante las crisis, pero quedaron en desventaja en
circunstancias normales. En este contexto, en octubre de 2010 se creó la
Corporación Internacional de Gestión de la Liquidez Islámica, tipo de
iniciativa que debe seguir impulsándose.
En
términos más generales, las autoridades monetarias y regulatorias deben
garantizar una infraestructura de liquidez neutra frente al tipo de banco (por
ejemplo, creando Sukuk, o bonos
islámicos soberanos, además de los bonos y certificados de depósito
convencionales) y ser capaz de hacer frente a futuros problemas subyacentes a
la crisis mundial.
Mecanismos institucionales adecuados para la resolución de
instituciones financieras en dificultades. Esto atañe especialmente a los bancos
musulmanes dado la falta de precedentes. Un mecanismo de cooperación
regulatoria dentro y entre jurisdicciones para la resolución de bancos
islámicos es esencial para contener el efecto contagio internacional.
Falta de normas contables y regulatorias armonizadas. Este fue un problema básico
para los reguladores y participantes del mercado durante la crisis, agravado
por la diversidad de contratos y productos financieros de las instituciones.
Las normas para las operaciones de los bancos islámicos siguen fragmentadas,
pese a las iniciativas lanzadas por la Organización de Contabilidad y Auditoría
de las Instituciones Financieras Islámicas y la Junta de Servicios Financieros
Islámicos.
Conocimientos deficientes. El avance de los conocimientos sobre finanzas musulmanas no se ha mantenido a la par del crecimiento del sector. Los banqueros, reguladores y supervisores musulmanes deben estar al tanto de las finanzas convencionales y los distintos aspectos de la Sharia, dada la creciente sofisticación de los productos financieros islámicos. La escasez de especialistas también inhibe la innovación y podría entorpecer la debida gestión de los riesgos del sector.
Conocimientos deficientes. El avance de los conocimientos sobre finanzas musulmanas no se ha mantenido a la par del crecimiento del sector. Los banqueros, reguladores y supervisores musulmanes deben estar al tanto de las finanzas convencionales y los distintos aspectos de la Sharia, dada la creciente sofisticación de los productos financieros islámicos. La escasez de especialistas también inhibe la innovación y podría entorpecer la debida gestión de los riesgos del sector.
La
reciente crisis mundial dejó ver el temple de los bancos islámicos, pero
también puso en evidencia algunos de sus puntos débiles. La reforma de la
regulación financiera está avanzando en todo el mundo y es un buen momento para
que los reguladores de esta banca aborden los desafíos de su sector.
Implicaciones de
política
En la última década, la banca
islámica ha pasado de ser un mercado de nicho a una industria mundial, y
probablemente ha contribuido a impulsar el crecimiento en el mundo islámico.
Esto al atraer a la población sin un acceso adecuado a servicios bancarios hacia
el sistema financiero y al facilitar el intercambio de riesgos en las regiones
sujetas a fuertes shocks.
Aunque los resultados muestran
que no se precisarán grandes reformas institucionales, pueden introducirse
algunos cambios de política para fomentar aún más este sector económico. La
aplicación de medidas orientadas a alentar la integración regional mediante acuerdos
de libre comercio, preservar un entorno macroeconómico estable que mantenga las
tasas de interés en niveles bajos, y elevar el ingreso per cápita mediante
reformas estructurales impulsará aún más la expansión. El desarrollo de la
banca islámica no es, sin embargo, una panacea, sino que constituye uno de los
muchos elementos para respaldar el crecimiento y el desarrollo.
FINANZAS
ISLÁMICAS FRENTE A LA CRISIS GLOBAL
La actual crisis económica
global ha sido sin duda la que ha puesto de relieve el interés por las finanzas
islámicas a nivel internacional. Son cada día más los inversores, musulmanes o
no, que deciden apostar por este tipo de instrumentos, ya sea porque se adecuan
a sus creencias ideológicas o simplemente porque representan una nueva
alternativa para sus inversiones. El principal atractivo es la ausencia de
interés en el crédito y su limitado riesgo, ya que la relación entre banco y
cliente no es la clásica entre acreedor y deudor, sino que se trata de una
relación en la que ambas partes comparten tanto riesgos como beneficios.
Además, no se puede olvidar
que aún en los peores años de la crisis financiera global, la banca islámica ha
mantenido un crecimiento, aunque más moderado que en años anteriores, pero
suficientemente estable. Los principales analistas financieros han documentado
cómo este mercado se ha visto considerablemente menos afectado por la crisis
financiera internacional, en buena medida, gracias a las restricciones
impuestas a su estructura y el contenido de su principales instrumentos.
Debido a los principios en los
que se basa, la banca musulmana permite una valoración de los instrumentos
financieros mucho más transparente, en contraposición a los instrumentos
financieros tan complejos para la mayoría usados en la banca tradicional.
Aunque en la actualidad la
industria financiera islámica supone únicamente alrededor del 4% de la
totalidad de la banca mundial, su enorme potencial de crecimiento y sus
atractivos productos financieros permiten a algunos analistas considerar que en
un futuro esta podría incluso desplazar por completo a la banca tradicional.
EL FUTURO DE LAS FINANZAS ISLÁMICAS


Bibliografía
- Journal of Islamic Banking and Finance, Vol. 22, jul-set 2005, Nº 3
- Islamic Finance in expantion. Mohamed El Qorchi. Finance & Development, IDB, Dec, 2005
- Los avances de la banca islámica. Boletín del FMI. Sep, 2007
- Video: Finanzas islámicas
- http:// www.imf.org/external/mmedia/view.asp?eventID=874
- Ana Cárdenas. Agencia EFE, Ene, 2007
- El Sector Financiero Islámico, HBR, Feb, 2008
- http://www.dib.ae/en/index.htm, 07-0-2008, 6:30 p.m.
- Puestos a prueba. Maher Hasan y Vemma Dridi. Finanzas y Desarrollo, BID. Dic, 2010
- Buena para el crecimiento? Finanzas y Desarrollo, BID. Dic, 2010
- ttp://r-evolution.es/2013/08/como-funciona-la-banca-islamica-la-alternativa/08/10//2014, 10:32 pm.
[1] La Sharia (“el camino recto” por su
nombre en Árabe), llamada por los medios occidentales, ley musulmana, es el
cuerpo del derecho islámico. Constituye un código detallado de conducta, en el
que se incluyen también las normas relativas a los modos de culto, los
criterios de la moral y de la vida, las cosas permitidas o prohibidas y, las
reglas que separan el bien del mal.
Muchos países islámicos han adoptado elementos de la Sharia en áreas como las herencias y los
testamentos, la regulación de las actividades bancarias y los contratos.






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