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BANCA ISLÁMICA, ¿es mejor para el cliente?

José Antonio Ricalde Osorio MBA
ANTECEDENTES

No cabe duda que el sector bancario y financiero islámico se encuentra en auge. Prueba de ello es que desde la creación del Dubái Islamic Bank en 1975 y con dinero de los países producto del petróleo, existen en la actualidad alrededor de 400 instituciones en más de 75 países. Estos últimos administran activos por más de un trillón  de dólares, con un crecimiento anual del 15 %. La mayor concentración se ubica en el Medio Oriente y en el sudeste asiático, cuyos centros más grandes están situados en países como Baréin y Malasia, así como en otras regiones como EE.UU. y Europa.


Los servicios financieros son provistos en cumplimiento de la ley islámica o Sharia[1].  La banca compatible con la anteriormente mencionada ley representó en los últimos años más del 50% de los activos bancarios en la región del Golfo Pérsico.

La empresa norteamericana calificadora de riesgo Standard & Poor’s estima que alrededor  de US$ 750 000 millones en activos (monto superior al PBI de Australia) son gestionados por la Sharia. Por su parte, el Banco Mundial ha reportado que más de 300 instituciones están prestando servicios financieros según la ley islámica.  Más interesante aún, el sector financiero regulado por dicho código no se limita a los mercados musulmanes, ya que los actores globales que se han unido a esta tendencia son bancos tales como Citigroup, The Hong-Kong and Shanghai  Banking Corporation Ltd. (HSBC), Deutsche  Bank, Standard Chartered y ABN Amro, habiendo creado unidades financieras islámicas como por ejemplo, Citi Islamic y HSBC Amanah.

La industria de la banca Sharia está conformada actualmente por más de 500 instituciones repartidas en 75 países. Entre los 292 bancos islámicos, 115 compañías financieras y 118 compañías aseguradoras, se estima que sus activos totales superaron los 500 millones de dólares en el 2007 a un billón en el 2010, cuadriplicando así su tamaño en tan sólo tres años.

El sistema bancario islámico también se ha extendido, aunque de manera más paulatina en el norte de África y en Asia, regiones donde convive con la banca tradicional. En los últimos tiempos, debido al creciente número de musulmanes en Europa y en otras partes del mundo, los servicios financieros islámicos han trascendido más allá del mundo musulmán y son ofrecidos no solo por bancos islámicos, sino también por sus filiales en instituciones financieras internacionales clásicas como HSBC o BNP Paribas, que proporcionan a sus clientes productos financieros acordes a los principios de la Sharia.  En la actualidad, diversos bancos prestan servicios de este tipo en bancos localizados en países como Alemania, Canadá, China, EE.UU. India, Japón, Luxemburgo, Suiza y el Reino Unido.

¿Buena para el crecimiento? La expansión de la banca islámica puede estimular el crecimiento en los países con población musulmana y no musulmana

Respecto a los países islámicos, muchos de estos no cuentan con ingresos suficientes y aún se encuentran en vías de desarrollo. Amplios grupos de la población musulmana no tienen acceso adecuado a servicios bancarios y en muchos casos esto se debe a que la población creyente no está dispuesta a colocar sus ahorros en un sistema financiero tradicional que va en contra de sus principios religiosos.


Características de la banca islámica
Las normas de la Sharia prohíben recibir o pagar intereses, ya que se considera inmoral obtener ganancias del intercambio de dinero. Toda operación financiera debe estar basada en una actividad económica. De esta manera, se prohíbe invertir en negocios relacionados con el tabaco, alcohol, juego y armamento.

Los bancos islámicos están al servicio de los clientes musulmanes, pero no son instituciones religiosas. De hecho, son intermediarios que tratan de maximizar sus beneficios entre ahorradores e inversionistas y además, ofrecen servicios bancarios tradicionales. Sin embargo, las limitaciones a las que se enfrentan estos bancos son diferentes y se basan en la ley islámica.

Las cuatro características especiales de la banca islámica son las siguientes que se presentan a continuación:

• La prohibición del interés (Riba): esta es la principal diferencia entre los bancos islámicos y los bancos tradicionales. El Islam prohíbe la Riba porque considera que las tasas de interés son una forma de explotación que es incompatible con el concepto de equidad.

La prohibición de los juegos de azar (Maysir) y el riesgo (Gharar): La banca islámica prohíbe aumentar la riqueza mediante la especulación, en lugar del esfuerzo productivo.  Maysir se refiere a la incertidumbre inevitable; por ejemplo, jugar en un casino. Un ejemplo de Gharar consistiría en emprender una actividad empresarial sin contar  con suficiente información.

• Prohibición de las actividades ilícitas (Haram): Los bancos islámicos pueden financiar solamente actividades lícitas (Halal). No deben prestar dinero a empresas o individuos que participen en actividades que perjudiquen a la sociedad o que están prohibidas por la ley musulmana.

• Pago de una parte de las ganancias de un banco para beneficiar a la sociedad (Zakat): Los musulmanes creen en la justicia y la igualdad de oportunidades (y en consecuencia, no en los resultados). Una manera de alcanzar este objetivo es redistribuir el ingreso para proporcionar un nivel de renta mínima a los pobres. Zakat es uno de los cinco principios básicos del Islam. En los países donde el Estado no lo recauda, los bancos islámicos contribuyen directamente a las instituciones islámicas religiosas.

Desarrollo del sector financiero y el crecimiento y desarrollo económico
La bibliografía demuestra que existe una estrecha correlación entre el desarrollo del sector financiero y el crecimiento. Los países cuyos sistemas financieros ofrecen una variedad de servicios tienden a crecer con mayor rapidez. Los bancos, ya sean islámicos o tradicionales, desempeñan un papel económico fundamental como intermediarios financieros y facilitadores de pagos. Asimismo, estimulan el ahorro y una asignación eficiente de los recursos.

A nivel mundial, los activos de los bancos musulmanes han aumentado a tasas de dos dígitos en la última década, y en comparación con los bancos tradicionales, esta banca es una alternativa cada vez más visible en los países islámicos y en los países con amplia población musulmana.

Orígenes y auge de la banca islámica
Hace cuatro décadas la banca islámica surgió a una escala modesta para llenar un vacío en un sistema bancario que no satisfacía las necesidades de los musulmanes. Dos eventos resultaron cruciales para su desarrollo, los cuales se mencionarán a continuación.

En primer lugar, a principios de los años sesenta la aparición de instituciones de micro-financiamiento que respetaban los principios de la banca islámica demostró la viabilidad de las finanzas islámicas. Estos experimentos dieron fruto y se expandieron a regiones como Indonesia, Malasia y África subsahariana.

En segundo lugar, el apoyo vertical ofrecido después de la creación del Banco Islámico de Desarrollo en Yidda, Arabia Saudita en 1975, estimuló aún más la expansión de la banca islámica. En sus orígenes, la banca islámica requirió muchas interpretaciones de la ley islámica por parte de académicos islámicos. En los primeros años, los instrumentos básicos de implementación —como la legislación que permitía la creación de estos bancos y la capacitación de personal— fueron algunos elementos clave de la expansión de la banca islámica. Hoy en día se han producido rápidas innovaciones y mejoras en la regulación de la gestión de liquidez y la contabilidad.

El desarrollo de los Sukuk (bonos islámicos) también ha revolucionado las finanzas islámicas en los últimos años: el Islam prohíbe los bonos tradicionales con interés fijo. Gracias al uso de técnicas complejas de ingeniería financiera, los Sukuk se han convertido en instrumentos financieros de una industria multimillonaria.

El aumento de los precios del petróleo desde el 2000 ha actuado también como catalizador, contribuyendo a una transferencia enorme de recursos hacia los principales países productores de dicha materia prima, los cuales han tendido más a adoptar la banca islámica. En la última década, los activos de este sector económico crecieron a un 15% anual, en promedio, y los activos totales de las más de 300 instituciones islámicas ascienden a cientos de miles de millones de dólares. Es necesario enfatizar que las dos terceras partes de los bancos islámicos están en el Oriente Medio y en el norte de África, y el resto se ubican principalmente en el Asia sudoriental y en la África subsahariana. No obstante, incluso en los países con diversos bancos islámicos, el desempeño de estos últimos se ve eclipsado por los bancos tradicionales. En la región del Golfo, los bancos musulmanes —en términos de activos— representan una cuarta parte de la industria.

Banca islámica y desarrollo
La expansión de la banca islámica ha contribuido al desarrollo económico de dos maneras principales. Un beneficio fundamental ha sido la mayor intermediación financiera. En las regiones islámicas existen amplios grupos de la población que no utilizan los bancos tradicionales. El mundo islámico, en su conjunto, posee un nivel inferior de desarrollo financiero que otras regiones, en parte debido a que los bancos tradicionales no satisfacen las necesidades de los musulmanes creyentes. Esta “falta de acceso adecuado a servicios bancarios” significa que el ahorro no se utiliza de la forma más eficiente posible.  Además, dado que la banca islámica exige a los prestamistas y prestatarios compartir el riesgo de pérdidas, brinda un mecanismo de absorción de shocks que resulta esencial en las economías en desarrollo. Estas economías —tanto en Oriente Medio, África o Asia Oriental— suelen ser grandes productores de materias primas no diversificadas (principalmente petróleo), que están sujetas a ciclos de auge y caída y a fluctuaciones de los precios de importación y exportación.  La mayor parte tiende a aplicar regímenes de tipos de cambios fijos o muy dirigidos, por lo que el tipo de cambio tiene menos capacidad para absorber shocks.

Desarrollo de la banca islámica
La banca islámica probablemente seguirá creciendo, debido a que muchos de los 1.600 millones de musulmanes en todo el mundo no tienen acceso adecuado a servicios bancarios. Es esencial comprender cómo se desarrolla esta banca para ayudar a la formulación de recomendaciones de política. Con este fin, se estiman los factores que explican la difusión de la banca islámica en todo el mundo utilizando una muestra de 117 países entre 1992 y 2006. También se comprueba si esta sustituye - o complementa - a la banca tradicional.

Se observa que la probabilidad de desarrollo de la banca islámica en un determinado país aumenta con la proporción de musulmanes en la población, el ingreso per cápita, el precio del petróleo y la estabilidad macroeconómica. La proximidad a Malasia y Baréin (dos importantes centros financieros islámicos) y la integración comercial con los países de Oriente Medio contribuyen a este desarrollo.

Las tasas de interés afectan negativamente al desarrollo de la banca islámica, lo que refleja el criterio de referencia implícito que estas plantean para los bancos islámicos. Aunque los musulmanes devotos tienen cuentas únicamente en bancos musulmanes, otros consumidores colocan sus ahorros sobre la base de las tasas de interés fijadas por los bancos tradicionales. Las altas tasas de interés frenan el desarrollo de la banca islámica y elevan el costo de oportunidad de colocar ahorros en bancos islámicos para los creyentes menos devotos de esta religión (y las personas de otras religiones que se sienten cada vez más atraídas por la banca islámica).

No obstante, se observan algunos resultados imprevistos. En primer lugar, los bancos islámicos crecieron más rápidamente en países con sistemas bancarios establecidos. Este tipo de bancos ofrece productos no proporcionados por los bancos tradicionales y, por lo tanto, es un complemento, y no un sustituto de los bancos tradicionales.

En segundo lugar, se observa que la calidad de las instituciones de un país, como el Estado de derecho o la calidad de la burocracia, no es estadísticamente significativa para explicar el desarrollo de la banca islámica. Esto no ocurre en el caso de la banca tradicional. Como la banca musulmana se basa en la Sharia, apenas se ve afectada por el funcionamiento de las instituciones débiles; las disputas pueden resolverse con arreglo a la jurisprudencia islámica.

En tercer lugar, los ataques del 11 de septiembre de 2001 contra Estados Unidos no fueron un factor importante en la difusión de la banca islámica. Estos eventos simplemente coincidieron con el aumento de los precios del petróleo, que parece el verdadero motor del crecimiento de la banca previamente mencionada.

Si bien es cierto que Sharia prohíbe pagar y recibir intereses, ello no significa que impida ganar dinero o promueva el retorno a una economía basada solo en efectivo o trueque.

La creciente riqueza derivada del petróleo, cuya cotización esta al alza en la zona del Golfo, lo que origina un incremento enorme de la demanda de inversiones (US$ 105,37 el barril al 30/06/2014. Fuente: Bloomberg).


La competitividad de muchos de los productos que atraen a inversionistas musulmanes y no musulmanes.

No obstante y pese a su rápido crecimiento, la banca islámica todavía es limitada si la comparamos con las instituciones del sistema financiero tradicional.

Sin embargo, es importante destacar que el sistema permite:
  •     Estimular a todas las partes de una operación financiera y compartir riesgos, ganancias y pérdidas.
  •        Los depositantes en la banca islámica se asemejan a los inversionistas o accionistas que obtienen dividendos cuando el banco obtiene ganancias, como también pierden parte de sus ahorros si registra pérdidas.
  •    En los préstamos comerciales, los beneficios, o en su caso la pérdidas, son compartidos entre el banco y el cliente que presenta un proyecto para obtener apalancamiento financiero.
La lógica radica en vincular el rendimiento a la productividad y a la calidad del producto. Con ello se asegurará una distribución más equitativa de la riqueza.

PRODUCTO FINANCIEROS
Los bancos islámicos ofrecen a sus depositantes cuatro tipos de productos:


La cobertura y magnitud en los países en donde opera la banca islámica varían considerablemente según los siguientes casos:

a.      Cuando el sistema es íntegramente islámico, tal como en países como Irán y Sudán.
b.  Cuando coexisten los sistemas islámico y tradicional, tal como en países como Indonesia, Malasia, Pakistán y Emiratos Árabes Unidos.
c.      Otros países con poca presencia de bancos islámicos.

La tendencia actual es la separación entre la banca musulmán y la banca tradicional.  Sin embargo, algunos países permiten que este último sector establezca ventanillas islámicas, lo que despeja el camino a la participación de algunos de los mayores bancos internacionales. Cabe mencionar en este sentido, que algunos bancos tradicionales en EE.UU y Europa hayan abierto ventanillas islámicas. 

MERCADO DE BONOS
El mercado internacional de bonos islámicos se divide en bonos soberanos y bonos de empresas o Sukuk (pagares islámicos), área innovadora y de veloz crecimiento. La ventaja del Sukuk radica en que su precio es competitivo como estructura para mitigar el riesgo. Fue en 2001 cuando la agencia monetaria de Baréin emitió este título con vencimientos a 3 y 5 años, siendo la mayoría  de las emisiones  sobre  suscritas. Catar  emitió  US$ 700 millones en títulos denominados Qatar Global Sukuk, con vencimiento a 7 años, la mayor emisión de la historia al día de hoy.

El estado federado alemán de Sachsen-Anhalt (en color lila) se convirtió en 2004 en el primer emisor no musulmán  en el mercado mundial  de deuda islámica, tras captar unos 100 millones a través de una emisión de Sukuk en un innovador esfuerzo por atraer una gama más amplia de inversores. Recientemente, el Islamic Development Bank creó el primer programa de emisiones recurrentes de Sukuk. Su emisión generalizada podría sentar las bases para el surgimiento de mercados financieros musulmanes.

ÍNDICES
Respecto a la renta variable, en 1999 se crearon dos índices para establecer un indicador de referencia de los precios de las acciones de instituciones financieras islámicas:

  •             Dow Jones Islamic Market (DJIM) en Baréin.
  •            Financial Times Stock Exchange Global Islamic Index Series (GIIS).
INSTRUMENTOS FINANCIEROS ISLAMICOS
Aunque son simples en su concepto, pueden complicarse en la práctica, en vista de que algunos bancos combinan aspectos de dos tipos o más tipos de instrumentos para adecuarlos a las necesidades del cliente.

Instrumentos de deuda


Instrumentos de cuasi-deuda
 Ijara es un contrato de arrendamiento por el que una parte arrienda un activo a un plazo e importe específicos. El titular del activo (el banco) asume todo el riesgo asociado con la titularidad. Asimismo, el activo puede venderse a un precio de mercado convenido. Este contrato puede estructurarse como uno de arrendamiento y compra, por el cual cada pago de arrendamiento incluye el pago de una parte del precio de compra convenido por un plazo que cubra la vida prevista del activo.

Instrumentos de participación en ganancias y pérdidas
Musharaka es un contrato de participación en el capital, en virtud del cual un banco y su cliente hacen un aporte conjunto para financiar un proyecto. La titularidad se distribuye según la participación en la financiación.

Otros productos financieros que se han creado recientemente se vinculan a la negociación e inversión en acciones y bonos, los Takafut/re-Takaful o seguros y reaseguros islámicos, los préstamos sindicados y los planes musulmanes de inversión colectiva, así como otros productos de gestión de patrimonio y activos

Al 2013, tanto estos aspectos como otros han mejorado significativamente y hoy en día se calcula que la industria tiene un tamaño de cerca de 2 trillones de dólares americanos. El universo de inversión se expande gracias a la aparición de productos estructurados, planes de ahorro e inversión a través de aseguradoras musulmanas (Takaful), que se unen a las “hipotecas islámicas” donde es el banco el que compra el activo directamente, en este caso la vivienda, en lugar de prestar el dinero a cambio de una cuota fija mensual, hasta completar el precio de la vivienda; y los mencionados anteriormente Sukuk, para completar una oferta de productos que sea complementaria a la convencional.

Según un estudio sobre este tipo de banca realizado por la firma de consultoría de alta dirección McKinsey & Co.,  un 50% de los encuestados en los países donde la banca islámica está más desarrollada, preferiría un producto islámico frente a uno convencional sin llegar a sacrificar rentabilidad. Por lo tanto, aunque el reto es considerable, la recompensa en el mediano y largo plazo puede ser muy atractiva para aquellos agentes que deseen aumentar su cifra de negocio.

DEBILIDADES EN EL DESARROLLO DEL MERCADO DE INSTRUMENTOS MONETARIOS
El diseño de instrumentos islámicos para operaciones a la vista ha resultado conceptualmente difícil, dado que en países con los dos sistemas bancarios a los que nos hemos referido previamente, la ausencia de valores no remunerados ha limitado el alcance de la gestión monetaria. La dificultad de definir tasas de rendimiento para dichos instrumentos ha restringido el desarrollo de mercados a la vista e interbancarios.

Es importante mencionar que el desarrollo de estos mercados es indispensable para la conducción de la política monetaria y la profundización del mercado financiero. El desarrollo inadecuado o la ausencia de estos mercados en muchos países limitan la intervención de los bancos centrales, a través de instrumentos indirectos y, en algunas ocasiones, han estimulado el uso de controles directos sobre el crédito.

REGULACIÓN Y SUPERVISIÓN DE LAS FINANZAS ISLÁMICAS
El desarrollo de un marco de gestión, supervisión y regulación de la banca islámica es uno de los mayores desafíos, en vista de que no existe un enfoque común entre los países con banca musulmana.


Los reguladores de Yemen  (en color beige) y Malasia sostienen dos posiciones:
Los bancos islámicos deberían  guiarse por un régimen de supervisión y regulación totalmente distinto al de los bancos tradicionales.

                                      Se reconoce la peculiaridad de las actividades de los bancos islámicos, para favorecer su inclusión bajo el mismo régimen aplicable al de los bancos tradicionales, con leyes modificaciones y pautas específicas establecidas en circulares del Banco Central correspondiente, que son el caso de países como Baréin y Qatar.

ESTANDARIZACIÓN Y SUPERVISIÓN
No obstante, desde fines de 1990, los bancos Islámicos han intensificado los esfuerzos por estandarizar la regulación y supervisión. El Islamic Development Bank (principales accionistas en bancos del mundo en color verde), está desempeñando un papel clave para desarrollar normas y procedimientos aceptables internacionalmente y para fortalecer la estructura del sector en diferentes países. Otras instituciones internacionales que cabe mencionar, están procurando establecer normas que obedezcan la Sharia y armonizarlas en todos los países son las siguientes:

    
  En este sentido, diversos países e instituciones han adoptado las normas de contabilidad de la AAOIFI, que complementan las normas internacionales de información financiera.  Asimismo, la IFSB promueve el desarrollo prudente y trasparente de un sector de servicios financieros islámicos y brinda asesoramiento sobre la supervisión y regulación eficaz de instituciones que ofrecen los productos financieros de dicho sector.  La Junta elaboró recientemente normas sobre niveles de capital mínimo y gestión de riesgo y avanza en la formulación de normas de gestión empresarial. Elaboradas y aceptadas, estas normas internacionales ayudarán a los supervisores a lograr la solvencia, estabilidad e integridad del sistema financiero islámico.

EN DEBATE
El hecho de que los bancos islámicos no separen la gestión de fondos e inversiones de la banca tradicional, sigue siendo objeto de debate. Desde la perspectiva de la supervisión, los bancos musulmanes se comparan a menudo con la banca tradicional y con los fondos de inversión, lo que pude causar dificultades técnicas a los reguladores y supervisores.

Algunos analistas también sostienen que un marco normativo adecuado  para la banca islámica debe hacer mayor hincapié en la gestión de riesgo operativo y en la divulgación de información que la banca tradicional, argumento que se basa en la naturaleza especifica del perfil de riesgo de la intermediación financiera islámica vinculada a las formas de financiación, con o sin participación en ganancias  y pérdidas (G&P).  El riesgo de inversión se considera el más crítico de los riesgos que afectan a las actividades de G&P de la banca islámica.

OBSTÁCULOS ADICIONALES

× Recopilación de información
Los bancos centrales de países como Baréin, Malasia y Turquía han empezado a elaborar un capítulo sobre bancos islámicos en sus informes anuales, colocándolos en un grupo separado con datos agregados, brindando información sobre el tamaño y crecimiento de la banca islámica en el país. Evidentemente, es necesario un esfuerzo multilateral para recopilar y consolidar la información de distintos países.

× Mercado de capital
Los mercados para los instrumentos islámicos y los valores públicos aún carecen de profundidad y el mercado financiero islámico internacional todavía se encuentra en una etapa de desarrollo. El sector debe mejorar la gama y complejidad de las clases de activos y pasivos y desarrollar nuevos instrumentos y técnicas financieras que permitan a los bancos islámicos diversificar sus balances. Adoptar una posición común sobre ciertos instrumentos financieros ayudaría a desarrollar el sistema financiero musulmán y a mejorar su competitividad mundial.


INDONESIA: UN CASO INTERESANTE
El auge en indonesia (en color blanco) de la llamada banca Sharia o banca islámica es imparable: estudios realizados prevén que el sector crezca 35% este año y cada vez son más los musulmanes deseosos de cumplir con los preceptos del Corán también en su economía.
 
En el país con mayor número de musulmanes del mundo, los bancos islámicos apenas existían hasta hace apenas cuatro años, pero desde que el consejo de Ulemas de indonesia  emitió en 2003 una “fatwa” (decreto islámico), declarando los intereses bancarios un “beneficio ilegal”, el sector no ha hecho más  que crecer.  Aunque el porcentaje de fondos que gestionan los bancos islámicos es aún mínimo, el Gobierno y el Banco de Indonesia miran con buenos ojos esta tendencia y han tomado medidas en los últimos años para dar un impulso al sector.

El director de Departamento de “Banca Sharia” del Banco de Indonesia, Harisman Sidi, confirmó en una conferencia celebrada en Medan, Sumatra, que la economía       creció 35%.

El Banco Central de Indonesia se ha comprometido a promover el desarrollo del sector y se ha marcado el objetivo que la cuota de mercado de la banca islámica, que a fines del 2006 contaba con tan sólo 1,53% de los depósitos en instituciones financieras indonesias, alcance un 8% en el 2013.

Cada vez son más las voces que piden al gobierno indonesio transferir los fondos públicos destinados a la peregrinación a La Meca, los fondos de educación y los fondos de compañías estatales a los bancos islámicos.

De hecho, las autoridades de Yakarta ya se han comprometido a que a partir de este año los fondos destinados a la peregrinación o “Haj” se gestionen a través de estas entidades y también aprobaron reducir en dos tercios el capital requerido para establecer un banco islámico, de US$ 110 millones.

Fue una iniciativa del gobierno indonesio emitir por primera vez “bonos islámicos”, conocidos como Sukuk, que se venderían en el exterior para atraer a los grandes capitales generados por el petróleo en el Golfo Pérsico.

El vicepresidente indonesio, Jusuf Kalla, ha manifestado que el sistema bancario acorde con la Sharia es el mejor sistema para crear bienestar y prosperidad para el pueblo, ya que está basado en el concepto de fraternidad y agregó que mientras los bancos tradicionales están basados en el principio de “el dinero llama al dinero”, los bancos islámicos buscan el bienestar del pueblo y se basan en un concepto de justicia por el que las G&P son compartidas. El principio de la fraternidad ha hecho que el sistema de la Sharia ya no sea un monopolio del islam y que sea aplicado también por bancos no musulmanes, por ejemplo, en Londres.

En la actualidad Indonesia cuenta con 21 bancos, 40 aseguradoras, 7 compañías financieras y 18 fondos de inversión que cumplen con los preceptos islámicos; en 2013 lograron atraer depósitos por encima de los US$ 5,000 millones.

La carrera para atraer clientes, musulmanes o no, interesados en este concepto de banca, la está ganando por el momento el Banco Niaga, que ha abierto siete sucursales Sharia y ofrece estos depósitos también en otras 43 de sus oficinas y a través de banca electrónica.  El director de la banca islámica de dicha entidad, Ari Purwandono, declaró recientemente que el banco tiene como objetivo incrementar este año sus cuentas islámicas de las 3,000 actuales a 12,500 y remarcó que los fondos de inversión musulmanes han estado entre los que más beneficios han dado del país.

PUESTOS A PRUEBA
Los bancos de este sector fueron más resistentes que los bancos tradicionales durante la última crisis financiera mundial.  ¿Hubo diferencias en el desempeño de los dos tipos de bancos durante la crisis financiera?, ¿por qué? y ¿qué retos revela la crisis para los bancos islámicos?

Usando datos correspondientes a 2007–2010 y extraídos de aproximadamente 120 bancos musulmanes y bancos tradicionales en ocho países — Arabia Saudita, Baréin, los Emiratos Árabes Unidos, Jordania, Kuwait, Malasia, Qatar y Turquía— se observaron cuatro indicadores: rentabilidad, préstamos, activos y calificaciones externas.

EL MODELO BANCARIO ISLÁMICO
El principio fundamental de las finanzas islámicas es la justicia, la que se logra ante todo distribuyendo el riesgo. Las G&P deben ser compartidas, de ahí que se prohíba el cobro de intereses.

Mientras que la intermediación convencional se basa principalmente en la deuda y la transferencia del riesgo, la intermediación musulmana se basa en los activos y en la distribución del riesgo. Es decir, como en los bancos islámicos la inversión gira en torno al intercambio o la propiedad de activos, sus productos se aproximan más a la economía real que los productos teóricos o virtuales de los bancos tradicionales.

Durante el auge de 2005 a 2007, este tipo de bancos de dogma árabe fue mucho más rentable que los convencionales. En dicho período, el crecimiento medio anual del PBI real de los países de la muestra fue de 7,5%, antes que se desacelerara a 1,5% durante el 2008-2009. Si esto se debió a una mayor toma de riesgos; cabría esperar una mayor disminución de la rentabilidad de los bancos islámicos durante la crisis que comenzó a finales del 2007.

Las características del modelo operativo de los bancos islámicos ayudaron a resguardar la rentabilidad de dichos bancos. Concretamente, las carteras de inversión más pequeñas, el menor apalancamiento y los principios de la Sharia —que prohíben las operaciones con los instrumentos que perjudicaron a los bancos tradicionales (obligaciones de deuda garantizada y swaps de incumplimiento crediticio— contribuyeron en conjunto al mejor desempeño de los bancos musulmanes ese año.

Sin embargo, ciertas deficiencias en la gestión de riesgo de algunos bancos islámicos hicieron que su rentabilidad disminuyera más que la de los bancos tradicionales. Hubo países en que los deficientes resultados del 2009 se debieron a concentraciones excesivas en ciertos sectores o tipos de prestatarios. En algunos casos, los reguladores exacerbaron el problema al dejar a ciertos bancos exentos de los límites de concentración; no obstante, esta concentración se observó en unos pocos países.

La rentabilidad de los bancos islámicos durante el ciclo económico (2005–2009) fue, en promedio, mayor que la de los bancos tradicionales, pero la diferencia del impacto acumulado de la crisis (2008–2009) en la rentabilidad de los dos grupos fue insignificante.

FACTOR DE ESTABILIDAD
Durante los últimos cinco años, el crecimiento del crédito de los bancos islámicos fue en promedio el doble que el de sus pares bancos tradicionales en casi todos los países. Esto apunta a que la cuota de mercado de los bancos musulmanes probablemente seguirá creciendo, pero también a que dichos bancos contribuyeron más a la estabilidad macroeconómica y financiera al haber ofrecido más crédito. Curiosamente, a escala mundial y en la mayoría de los bancos, el fuerte crecimiento del crédito estuvo seguido de una desaceleración brusca, pero no así en los bancos islámicos. Dado que el crecimiento vigoroso del crédito a veces supone la relajación de las normas de suscripción, nos parece que este es un aspecto que merece la atención de los supervisores.

Asimismo, los activos de este tipo de bancos crecieron, en promedio, más del doble que los de los bancos tradicionales, pero empezaron a desacelerarse hacia el 2010.  Eso indica que los bancos islámicos se vieron menos afectados por el desapalancamiento. El crecimiento más lento en 2010 podría obedecer al peor desempeño de los bancos islámicos o al hecho que el apoyo de liquidez mediante depósitos del gobierno es más fácil de dirigir hacia los bancos tradicionales.

La recalificación del riesgo de la banca musulmana corroboró los estudios realizados, ya que en general situó su riesgo en un nivel inferior o similar al de los bancos tradicionales (salvo en el caso de los Emiratos Árabes Unidos).

RETOS QUE ES NECESARIO ABORDAR
La crisis mundial demostró la resistencia de los bancos islámicos, pero también dejó al descubierto algunas cuestiones importantes que deberán resolverse para que estos sigan creciendo a un ritmo sostenible.

Hace falta una infraestructura para la gestión del riesgo de liquidez. Al depender más de los depósitos al por menor, los bancos musulmanes disponen de fondos más estables, pero enfrentan dificultades fundamentales a la hora de gestionar la liquidez:

·      Un mercado monetario poco profundo debido al escaso número de participantes.
·      Falta de instrumentos que podrían servir de garantía para préstamos o venderse en la ventanilla de descuento del Banco Central.

Ante esto, algunos bancos islámicos han optado por sacrificar la rentabilidad a favor del exceso de liquidez, manteniendo en sus balances activos más líquidos pero menos productivos que los préstamos y otros valores. Con un 40% más de liquidez que los bancos tradicionales, los bancos islámicos mitigaron los riesgos de liquidez durante las crisis, pero quedaron en desventaja en circunstancias normales. En este contexto, en octubre de 2010 se creó la Corporación Internacional de Gestión de la Liquidez Islámica, tipo de iniciativa que debe seguir impulsándose.
En términos más generales, las autoridades monetarias y regulatorias deben garantizar una infraestructura de liquidez neutra frente al tipo de banco (por ejemplo, creando Sukuk, o bonos islámicos soberanos, además de los bonos y certificados de depósito convencionales) y ser capaz de hacer frente a futuros problemas subyacentes a la crisis mundial.

Mecanismos institucionales adecuados para la resolución de instituciones financieras en dificultades. Esto atañe especialmente a los bancos musulmanes dado la falta de precedentes. Un mecanismo de cooperación regulatoria dentro y entre jurisdicciones para la resolución de bancos islámicos es esencial para contener el efecto contagio internacional.

Falta de normas contables y regulatorias armonizadas. Este fue un problema básico para los reguladores y participantes del mercado durante la crisis, agravado por la diversidad de contratos y productos financieros de las instituciones. Las normas para las operaciones de los bancos islámicos siguen fragmentadas, pese a las iniciativas lanzadas por la Organización de Contabilidad y Auditoría de las Instituciones Financieras Islámicas y la Junta de Servicios Financieros Islámicos.

Conocimientos deficientes. El avance de los conocimientos sobre finanzas musulmanas no se ha mantenido a la par del crecimiento del sector. Los banqueros, reguladores y supervisores musulmanes deben estar al tanto de las finanzas convencionales y los distintos aspectos de la Sharia, dada la creciente sofisticación de los productos financieros islámicos. La escasez de especialistas también inhibe la innovación y podría entorpecer la debida gestión de los riesgos del sector.

La reciente crisis mundial dejó ver el temple de los bancos islámicos, pero también puso en evidencia algunos de sus puntos débiles. La reforma de la regulación financiera está avanzando en todo el mundo y es un buen momento para que los reguladores de esta banca aborden los desafíos de su sector.

Implicaciones de política
En la última década, la banca islámica ha pasado de ser un mercado de nicho a una industria mundial, y probablemente ha contribuido a impulsar el crecimiento en el mundo islámico. Esto al atraer a la población sin un acceso adecuado a servicios bancarios hacia el sistema financiero y al facilitar el intercambio de riesgos en las regiones sujetas a fuertes shocks.

Aunque los resultados muestran que no se precisarán grandes reformas institucionales, pueden introducirse algunos cambios de política para fomentar aún más este sector económico. La aplicación de medidas orientadas a alentar la integración regional mediante acuerdos de libre comercio, preservar un entorno macroeconómico estable que mantenga las tasas de interés en niveles bajos, y elevar el ingreso per cápita mediante reformas estructurales impulsará aún más la expansión. El desarrollo de la banca islámica no es, sin embargo, una panacea, sino que constituye uno de los muchos elementos para respaldar el crecimiento y el desarrollo.

FINANZAS ISLÁMICAS FRENTE A LA CRISIS GLOBAL
La actual crisis económica global ha sido sin duda la que ha puesto de relieve el interés por las finanzas islámicas a nivel internacional. Son cada día más los inversores, musulmanes o no, que deciden apostar por este tipo de instrumentos, ya sea porque se adecuan a sus creencias ideológicas o simplemente porque representan una nueva alternativa para sus inversiones. El principal atractivo es la ausencia de interés en el crédito y su limitado riesgo, ya que la relación entre banco y cliente no es la clásica entre acreedor y deudor, sino que se trata de una relación en la que ambas partes comparten tanto riesgos como beneficios.

Además, no se puede olvidar que aún en los peores años de la crisis financiera global, la banca islámica ha mantenido un crecimiento, aunque más moderado que en años anteriores, pero suficientemente estable. Los principales analistas financieros han documentado cómo este mercado se ha visto considerablemente menos afectado por la crisis financiera internacional, en buena medida, gracias a las restricciones impuestas a su estructura y el contenido de su principales instrumentos.

Debido a los principios en los que se basa, la banca musulmana permite una valoración de los instrumentos financieros mucho más transparente, en contraposición a los instrumentos financieros tan complejos para la mayoría usados en la banca tradicional.

Aunque en la actualidad la industria financiera islámica supone únicamente alrededor del 4% de la totalidad de la banca mundial, su enorme potencial de crecimiento y sus atractivos productos financieros permiten a algunos analistas considerar que en un futuro esta podría incluso desplazar por completo a la banca tradicional.

EL FUTURO DE LAS FINANZAS ISLÁMICAS

Sin duda, la creciente industria financiera musulmana puede contribuir enormemente a la implantación de un sistema económico equitativo que respete y participe en el desarrollo social. Asimismo, puede dar respuesta a todos aquellos que buscan un nuevo producto que aleje sus ingresos del financiamiento poco ético al que recurren los grandes grupos en la actualidad y que en contraposición, trate de buscar el beneficio colectivo en vez del lucro individual. Sin embargo, la gran tecnicidad que se ha adueñado de este ámbito puede, de algún modo, llegar a eclipsar los auténticos desafíos con los que se encuentra actualmente este tipo de finanzas.

No se debería olvidar que desde sus inicios en los años 60, esta ha sido una industria elitista dirigida sobre todo a las fortunas de las petromonarquías, mientras que las clases medias y las pequeñas y medianas empresas de países musulmanes siguen atravesando dificultades para encontrar servicios bancarios que respeten su ética. Según un estudio publicado por el economista Patrick Honohon en 2007, se estima que el 72% de los habitantes de países con mayoría musulmana no utiliza servicios financieros tradicionales. Incluso donde existen estos servicios financieros, se continúa considerando en cierto modo que los productos tradicionales son incompatibles con los principios financieros establecidos en la ley islámica. Por esta razón, en los últimos años, algunas instituciones micro-financieras han iniciado la oferta de servicios a clientes musulmanes de bajos ingresos que buscan este tipo de servicios. Ello ha dado lugar a un nuevo mercado en auge actualmente: las micro finanzas islámicas.

Esta nueva alternativa representaría, de un modo más palpable, los principios musulmanes; también sería aplicable a la ética universal y, por qué no, facilitaría la expansión de este tipo de finanzas a todo el mundo. En ella se representa la mezcla de las dos industrias: las finanzas y micro finanzas de islámicas. A través de ellas se explica su gran potencial y crecimiento, ya que pueden satisfacer a los que más poseen, a la vez que se combinan con el principio solidario islámico de ayuda a los más desfavorecidos.  No obstante, las micro-finanzas islámicas están dando sus primeros pasos y recién están apareciendo los modelos de negocios en este campo. Aunque es cierto que en Gran Bretaña –el país más avanzado de Europa en este aspecto– se pueden encontrar productos financieros islámicos como la Murabaha Manzil o hipotecas Halal en bancos como el HSBC o el Islamic Bank of Britain, estas instituciones están todavía muy lejos de responder a la demanda y favorecer la creación de empresas.

Bibliografía


[1] La Sharia (“el camino recto” por su nombre en Árabe), llamada por los medios occidentales, ley musulmana, es el cuerpo del derecho islámico. Constituye un código detallado de conducta, en el que se incluyen también las normas relativas a los modos de culto, los criterios de la moral y de la vida, las cosas permitidas o prohibidas y, las reglas que separan el bien del mal.  Muchos países islámicos han adoptado elementos de la Sharia en áreas como las herencias y los testamentos, la regulación de las actividades bancarias y los contratos.

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