ELSA DEL CASTILLO MORY: "El liderazgo aplicado"
"La gente confía en ti cuando siente que existe un compromiso real con el proyecto."
En 1988 empezó dictando un curso en la "Facultad de Administración", donde pronto ocupó la jefatura del departamento académico de la misma. Pocos años más tarde, encabezó la "Dirección de Calidad Académica" de la Escuela de Postgrado de la Universidad Pacífico hasta convertirse en gerente general del Decanato de la Escuela de Postgrado.
El líder (en adelante L), es quien inspira y moviliza a un colectivo hacia un objetivo, que tiene una visión clara y que sabe comunicarla con solvencia, y vive los valores que sustentan esa visión.
Quien debe asumir el liderazgo (en adelante LGO) debe ser alguien que ejerza como un símbolo que exprese los valores de la organización; aunque hay que puntualizar que una organización con un sólo líder no le va muy bien. El liderazgo debre reproducirse dentro de la empresa y promover nuevos liderazgos horizontales. Hacia, el liderazgo es inspiración. Hacia fuera, debe representar valores.
El L debe ser persuasivo, auténtico y humilde; alguien que movilice a las personas a partir de las ideas.
Considera como L a gente como Álvaro Henzler, quien promovió "Enseña Perú"; a Joaquín Leguía, al frente de la "Asociación para la Niñez y su Ambiente" (ANIA), y a Vania Masías, con la "Asociación D1". Además, le gusta el papa Francisco: Sabe discrepar, romper paradigmas, estructuras y se ha vuelto cercano al ciudadano de la calle. Gandhi es otro gran L para ella: líder que inspiró a millones de personas liderando sólo con el ejemplo.
No hay LGO que no parta del propio ejemplo. Vivir lo que se cree y demostrar con la vida lo que se busca lograr. No ser dogmáticos y estar abierto a diferentes perspectivas y construir puentes a través de una visión común.
Aplicar el LGO transformador, basado en valores, ideas y mecanismos para alcanzar soluciones tangibles que hacen avanzar.
Gestionar personas es interesarse por ellas integralmente: preocuparse por su desarrollo y progreso. Se trata de que todos sientan que logran metas personales a través de un proyecto común.
La motivación del L nunca debe ser la silla que va a ocupar. El L no debe tener angurria por la posición, sino por la vocación.
Un L debe tener la capacidad para escuchar no sólo lo que quiere escuchar, sino lo que a veces no le quieren decir. Debe motivar a que la gente le diga las cosas, incluso las cosas que los colaboradores preferirían no compartir por temor a cómo reaccionaría el L.
Un L siempre debe escuchar: lo que le digan es un ingrediente de la decisión. Un L se puede equivocar y escuchando puede enmendar su camino. (Su perspectiva individual se verá siempre enriquecida por la visión colectiva que pueda captar).
Un L coloca a la gente en la ubicación correcta, en el lugar donde aporta más.
Si el L tiene que despedir a alguien, tiene que hacerlo de una manera correcta, sustentando la decisión con razones objetivas y no personales, y sin ningún sentimiento de culpa.
Uno tiene que quererse a partir de sus virtudes, pero sin olvidarse nunca de los defectos. El ego debe estar al nivel que le permita a uno tener la seguridad de que lo han elegido por tener el potencial de fungir sus funciones, pero hasta ahí no más.
Lo importante no es creerse L, sino ser consciente de que te han delegado una responsabilidad para con una organización. Se es ejemplo e inspiración: las ideas provocan más impacto no por uno, sino por la posición de uno.
Hay personas que son excelentes para investigar, proponer ideas, desarrollar el avance científico, crear, pero que no sirven para gestionar una organización.
La humildad es muy importante. Va más allá de la posición de LGO porque te ayuda a reconocer deficiencias o debilidades para corregir y seguir avanzando.
A veces no es fácil delegar porque no todos hacen las cosas que uno quiere. Uno se puede equivocar, pero debe apostar. Para eso debe saber escoger bien a las personas. Delegar no es "desentenderse", sino es acompañar cuando se requiera.
Creo en los sacrificios temporales de corto plazo. No creo en los gerentes brillantes que son pésimos padres. A medida que los hijos crecen, la presión familiar disminuye y uno opta por retos profesionales más intensos.
¿Se calificaría como un L?
Elsa del Castillo Mory │ 1965 │ Administradora de empresas. │ Estudios: Universidad del Pacífico. Doctora en Ciencias Económicas y Empresariales por la Universidad de Deusto. MBA por el Instituto de Empresa en España. │ Organización: Universidad del Pacífico. │ Cargo: Rectora. │ Empleados: 600 persona, 100 profesores, más de 4,000 alumnos.







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