ÓSCAR ESPINOZA BEDOYA: "El liderazgo compartido"
"Para liderar es importante atraer a la mejor gente, y si te pones soberbio o vanidoso pierdes liderazgo."

Oscar Espinosa, presidente del Grupo Ferreycorp, declara que finalmente aprendió a callarse y saber escuchar a su equipo. Esto es prueba de su experiencia de ya 55 años encabezando empresas, públicas y privadas, desde los cargos de comando.
Su carrera gerencial inició a los 23 años, cuando fue elegido como gerente general de un organismo en Puno. Años después presidió la gerencia de COFIDE (órgano que aglutinaba a todas las empresas del Estado). Fue el presidente del banco Interbank. Trabajó dos años en el Banco Mundial como directo ejecutivo. Regresó al Perú como gerente de Ferreycorp.
Sin líderes (en adelante L), las organizaciones funcionan a la mitad de su velocidad. La motivación es la gran fuerza que mueve al ser humano. Un trabajador motivado puede trabajar hasta gratis. Eso sólo lo logra un L.
Quien debe asumir el liderazgo (en adelante LGO) debe ser alguien que tenga la capacidad de conducir o de lograr tener seguidores. El L es quien inspira y genera compromiso entre sus seguidores. El jefe, en cambio, tiene gente que le hace caso por temor y/o respeto. El L desarrolla adherencia por su capacidad de generar entusiasmo entre sus seguidores: sentimiento que determina que lo acompañen sin importar su posición. El entusiasmo en los trabajadores se generan a partir de las habilidades del L; yo resumo las muchas que existen en sólo 5:

Tener objetivos claros: El L debe saber a dónde va, ser exigente a la hora de cumplir su meta y tener actitud para tomar riesgos. El L indeciso, timorato, que no decide, no llega a ninguna parte.

Tomar riesgos: Infundir en el equipo la posibilidad de que nos podemos equivocar en el camino genera la posibilidad de promover que la gente lance ideas innovadoras y creativas sin temor.

Orientado a soluciones: El L desarrolla un enfoque operativo "pro-resultados". Un fenómeno común entre los líderes es pensar en la solución mientras les están hablando del diagnóstico.
En el plano de la historia, considera como L a gente como Winston Churchill: su LGO fue determinante para el destino de Inglaterra durante la Segunda Guerra Mundial. Ahora, a nivel empresarial, destaca a CEO's de enorme reputación como los Sam Walton (Walmart) y a Jack Welch (General Electric) como referentes de líderes ejemplares.
Las personas buscan a un L que los represente, que los conduzca; alguien que las oriente.
Mucha humildad. Si un L se pone soberbio o vanidoso, pierde LGO. En mi caso, siempre he sido cuidadoso, tratando de mantener el perfil bajo. La figuración personal es un error: lo que debe hacer el L es destacar a la organización.
El L se sabe desde el primer día que es L. Uno debe pensar: "Tengo la responsabilidad de conducir gente". El verdadero L tiene una gran capacidad de reconocer sus errores, de poder admitirlos en público, y de poder corregirlos para no reincidir en la equivocación.
Entre las cinco habilidades de relación está la capacidad de entender a otros y percibir sus fortalezas y debilidades. El L debe saber con quién trabajar. Segundo, saber convocar el talento, rodearse de la mejor gente, sobre todo en campos que no domina, para tener cubiertos todos los frentes.
Tercero, fanático de trabajo en equipo. El buen L comprende que su rol es integrar parte del equipo, no estar a la cabeza. Cuarto, muy buena comunicación. Quinto, callarse para escuchar al resto: hay que callarse para atender las opiniones.
El buen L es el que sabe agrupar las diferentes posiciones, resumir los puntos de vista y facilitar la toma de decisión. Ahora, cuando la gente se expresó con libertad, el jefe debe tomar la decisión (debe escuchar incluso las opiniones discrepantes). Y si no las hay, incentivarlas. El auténtico L pide que le den la contra.
Una de las condiciones del LGO es la seguridad del L de saberse L. Uno debe saber que es bueno, que ejerce influencia sobre otros. Habrá gente talentosa, pero el L sabe que es mejor porque posee la visión estratégica.
El ego aflora, pero debe estar controlado. A mí me encantaría ser portada del New York Times, pero no lo hago porque va a afectar el LGO que tantos años me ha costado construir
Sería terrible liderar una organización de ineptos e incompetentes. El que debe agigantarse es el equipo. Si el equipo crece, yo crezco con él.
Uno se gana el respeto sin querer. Las cosas caen por su propio peso. La gente, cuando se trabaja con buena intención y transparencia, lo reconoce. Yo me gané mi puesto no por promesas, sino por trabajo.
Es difícil dejar la posición de LGO. Siempre cuesta. El que diga lo contrario miente. El L nunca deja de ser L.
Las opiniones del L siempre serán solicitadas en momentos de emergencia o tensión dentro de la empresa o en el ámbito empresarial. En otros países convocan a los líderes que dejaron el cargo para situaciones de suma importancia.
El ser humano tiene tendencia a sobreexpresarse. Pero en el ejercicio del liderazgo te das cuenta de que una mirada de desaprobación puede ser más útil que un grito.
"La chamba no debe sacrificar a la familia": Un L sin equilibrio no es L. El aspecto afectivo influye el LGO. Sin tranquilidad emocional no vas a poder conducir equipos.
Creo que el LGO, por definición, debe ser inspirador. Se logra haciéndole sentir a la gente la importancia que tiene dentro del equipo, compartiendo los beneficios, celebrando los méritos.
El L debe tener sentido de la responsabilidad. La ambición distorsiona el LGO. Si uno es bueno, se dará a conocer por sus méritos. Si te toca ser jefeo o gerente, lo vas a hacer; por tus méritos.
¿Se calificaría como un L?
Brief Bio:
Óscar Espinosa Bedoya │ 1939 │ Ingeniero civil. │ Estudios: Universidad Nacional de Ingeniería. Máster de Ingeniería en la UNI. Estudio de post-grado en la UNI. Economía y Administración de Empresa en la Universidad de North Carolina, Universidad de Harvard y Universidad de Piura (PAD). Curso intensivo de CEO's en Kellogg School of Bussiness (Universidad de Northwestern). │ Organización: Grupo Ferreyros │ Cargo: Presidente. │ Empleados: 6000 personas.



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