Caso curioso es también Gamarra. El Ministro del Interior Víctor Torres Falcón, lideraba un operatico de desalojo de ambulantes en el distrito de La Victoria. ¿Fue una torpeza por ser confundido con un Alcalde distrital o, un acto fallido por demostrar que está por encima del jefe de la Policía Nacional? En realidad, aún no se entiende su aparición pública aquella vez.
Los bajos estándares en la actual gestión pública de ministros de Estado, no solo se refleja en las lamentables cifras de popularidad de las autoridades; son también la expresión de un patrón que se manifiesta en lo social, económico, político y ahora gubernamental: el apogeo de la informalidad. Se vende sin permiso en la calle, o se contrata personal sin reconocer beneficios laborales; se evade o elude tributos y tampoco se garantiza la calidad del producto o servicio que ofrece el consumidor.
La informalidad se ha vuelto la norma. Una minoría formal no entiende porqué se comportan así; pero tarde o temprano tendrán que aceptar que los informales representan la nuena formalidad.
Si nuestros líderes no entienden este proceso de forzada inclusión social y económica, lo que para unos es un solo "deterioro", y no reconocen lo que para la mayoría es una forma distinta de vivir, seguiremos poniendo en riesgo nuestra propia convivencia.















Comentarios
Publicar un comentario